El gobernador Rolando Figueroa encabezó el sábado en Huinganco la inauguración del Sagrado Corazón de Jesús, una obra que integra arte, espiritualidad e identidad local en uno de los escenarios naturales más destacados del Norte neuquino.
Durante el acto inaugural, el mandatario provincial destacó que la obra “nos permite incluir a Huinganco en un circuito religioso que va a tener más de 700 kilómetros, que va a partir en Ailinco hasta Villa La Angostura”.
Detalló que el Camino de la Fe será un circuito “todo pavimentado, que va a unir 20 pueblos y 20 lagos y donde vamos a poder recorrer distintos hitos religiosos”. Explicó que se vinculará con Chile por seis pasos internacionales, “de los cuales tres están pavimentados y tres vamos a comenzar a pavimentar el año que viene”.
Figueroa aseguró que inauguración del Sagrado Corazón de Jesús permite “poner en la agenda del turismo religioso a toda la provincia”. “La fe mueve montañas, por eso se llama el Camino de la Fe”, señaló y remarcó que se trata de “la primera de las grandes obras que vamos a hacer para poder reivindicar que, a partir del turismo y la religión, también se puede crecer”.
Por otra parte, el gobernador aseveró que “el progreso sin lugar a dudas llegó al Norte, porque estamos desarrollando todas las obras de infraestructura necesarias”. “Muchas veces nos han dicho que no éramos capaces, que a nosotros nos daban los restos, que habíamos sido capital en determinado momento y nos desarrollábamos, pero ahora ya no nos merecíamos más. Todas las obras se iban a otro lugar. Este Buen Pastor también nos permite mirarnos a nosotros mismos y ver de lo que somos capaces”, afirmó.
“Ojalá que cada uno de ustedes sienta que es capaz de cosas grandes, porque lo mejor que podemos hacer es creer en nosotros mismos”, manifestó el gobernador y agregó: “Podemos tener los mejores paisajes y las mejores obras, pero el valor agregado es la calidez y la calidad de nuestra gente. No la perdamos nunca”.
“Si la gente viene a Neuquén y se queda, sin lugar a dudas es porque hay futuro, porque se está mejor”, señaló y sostuvo: “Cuando una tierra es generosa, hay que agradecerle. Yo todos los días al despertarme le agradezco a Dios porque me considero un bendecido. Toda la vida soñé con ser gobernador de la provincia y pude serlo”.
Figueroa destacó la tarea de Alejandro Santana -autor de la obra- y enfatizó: “Es de esas personas que se deben valorar, rescatar, respetar y fundamentalmente escuchar”. “Dentro del artista, él va elaborando de qué manera se puede expresar la religión en la tierra. Y así pudo hacer obras magníficas que, sin lugar a dudas, marcan el territorio”, añadió.
“Es un Jesús que es el Buen Pastor. Sueño con una foto acá, que algún piño pase a la veranada o la invernada y el Buen Pastor de alguna manera lo pueda guiar. Va a ser una buena foto para poder promocionar este lugar”, finalizó.
Por su parte, el intendente de Huinganco, Luis Sepúlveda consideró que “este Cristo tiene que simbolizar la unión”. Destacó la tarea del arquitecto Santana y del ministerio de Infraestructura de la provincia. También agradeció al Ente Provincial de Energía del Neuquén (EPEN) y manifestó: “Nos sentimos parte de estas empresas públicas que tanto nuestro gobernador trabaja para defenderlas y que a veces no tomamos dimensión de lo importante que son”.
Además, agradeció a las autoridades del Banco Provincia del Neuquén (BPN) que “acompañaron con gran parte de los fondos” y también al ministro de Economía, Producción e Industria, Guillermo Koenig y la ministra de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, Leticia Esteves.
“Es mi cuarto período de intendente y se había perdido la obra pública delegada a los municipios”, dijo Sepúlveda y agregó: “Gracias a la llegada del contador Rolando Figueroa a la gobernación, hoy los municipios podemos hacer obras delegadas y podemos contratar mano de obra local”.
“No tenemos desocupación en Huinganco. La mayoría de los jóvenes está conformando sus empresas”, indicó el intendente y explicó que “tenemos un abanico de posibilidades que antes no teníamos, que son los créditos que está dando el Gobierno de la provincia del Neuquén”.
Santana destacó a todos “los que hicieron posible que podamos tener esta obra aquí, que tiene que ver con este Camino de la Fe, con este camino del turismo religioso que están planteando desde la provincia”.
Además, señaló: “Cuando me dijeron de hacer el Sagrado Corazón de Jesús ya me pareció tan maravilloso, porque generalmente los Cristo que se hicieron en nuestra historia son el Cristo en su peor momento, torturado y crucificado y a veces muerto, que es como lo vemos. Y este es un Cristo que está resucitado, que nos dice que sí, que todo es posible”.
Una obra que expresa la identidad del norte neuquino
La inauguración marca la culminación de un proyecto largamente esperado por la comunidad, que suma un nuevo espacio de valor religioso, artístico y turístico para Huinganco y toda la región del Alto Neuquén como parte del Camino de la Fe neuquino.
El Sagrado Corazón de Jesús fue concebido por el arquitecto y escultor Alejandro Santana como un Cristo caminante que lleva un cayado de pastor. Esta representación busca reflejar la identidad de Huinganco y su vínculo histórico con las actividades pastoriles, mineras y forestales que forman parte de la historia de la localidad.
El proyecto trasciende su dimensión religiosa y propone un diálogo entre el arte, la cultura y el territorio. Cada uno de sus elementos fue pensado para integrarse al paisaje y recuperar aspectos de la memoria colectiva de la comunidad.
Uno de los componentes centrales es la gran cruz inspirada en la Cruz de San Damián, que supera los 12 metros de altura y cuenta con un vitreaux especialmente diseñado para la obra. Su elaboración estuvo a cargo de Santana y su equipo de trabajo en Junín de los Andes, donde semanas atrás avanzaban con los últimos detalles de esta pieza artística.
El vitreaux incorpora una dimensión narrativa a la estructura, a través de imágenes, colores y composiciones que buscan establecer un vínculo con la historia de Huinganco, de la región y del mundo.
En paralelo, en el lugar de emplazamiento se desarrollaron los trabajos de construcción y terminación de la estructura, incluido el revestimiento en madera de coihue de la cruz.
Un mirador natural entre dos cordilleras
El lugar elegido para emplazar el Sagrado Corazón de Jesús constituye uno de los grandes atractivos del proyecto. Ubicado en un punto elevado, ofrece una vista panorámica de 360 grados que permite contemplar la cordillera de los Andes y la Cordillera del Viento.
La figura de Cristo, la cruz y el vitreaux conforman un conjunto que se integra a las montañas y al paisaje característico del norte neuquino. De esta manera, quienes visiten el lugar podrán acercarse a la obra desde distintas perspectivas: la espiritualidad, la expresión artística, la historia local y la contemplación de la naturaleza.
La iniciativa se proyecta como un nuevo punto de interés para los visitantes y como una oportunidad para ampliar las propuestas turísticas de Huinganco, en articulación con otros atractivos naturales y culturales de la región.
La firma de un artista ligado a la identidad neuquina
Alejandro Santana cuenta con una extensa trayectoria vinculada al arte religioso y a la construcción de obras que dialogan con la identidad cultural de Neuquén. Entre sus creaciones se destacan el Parque Escultórico Vía Christi y el Cristo Luz, en Junín de los Andes, además del santuario con forma de kultrún, en San Ignacio.
Con el Sagrado Corazón de Jesús, su trabajo se incorpora a un nuevo escenario de la provincia, donde la creación artística se vincula con la espiritualidad y las características históricas y paisajísticas de la comunidad que recibe la obra.
El proyecto también se integra al Camino de la Fe, el corredor de turismo religioso de Neuquén que conecta localidades, templos, santuarios, capillas, obras de arte y otros espacios vinculados con la espiritualidad y el patrimonio cultural. Con un recorrido de alrededor de 800 kilómetros, la propuesta busca fortalecer los vínculos entre comunidades y diversificar la oferta turística provincial.
Así, Huinganco celebra con una obra que aspira a convertirse en una nueva referencia de la localidad: un Cristo caminante que, desde las alturas, se integra al paisaje cordillerano y representa la historia, la cultura y la espiritualidad del norte neuquino.
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